En Ortodoncia Sant Cugat a menudo nos encontramos pacientes con problemas o dificultad en el cierre de la boca debido a que sus dientes inferiores cierran por delante de los superiores, es decir, los dientes inferiores sobresalen más allá de lo normal e impiden un correcto cierre de la boca. Presentan una mordida invertida respecto a la normalidad, ya que encajan al revés.

A este problema le llamamos maloclusión de clase III, y puede estar causado o bien por un desajuste en la colocación de los dientes que ha hecho que los inferiores salgan en una posición más adelantada, o bien por un problema en el desarrollo de la forma o tamaño de los huesos del esqueleto maxilofacial.

En cualquiera de los casos, el paciente se siente incómodo desde el punto de vista funcional debido a que no puede morder de forma correcta, y desde el punto de vista estético, ya que da un aspecto facial de mandíbula prominente.

Concretamente, podemos decir que este tipo de maloclusión de mandíbula prominente o clase III puede ser causada por:

 

  • Hueso maxilar superior pequeño: el hueso del maxilar superior es de un tamaño menor al que debería ya que no se ha desarrollado durante el crecimiento. De este modo los dientes inferiores quedarán por delante de los superiores.

 

  • Mandíbula grande (hueso del maxilar inferior): Se habrá producido un exceso de crecimiento del hueso inferior durante el periodo de desarrollo esquelético.

 

  • Combinación de las dos situaciones anteriores: una ligera falta de desarrollo del maxilar superior y un ligero exceso de crecimiento de la mandíbula, pueden dar como resultado un problema severo de maloclusión de clase III.

 

 

Mordedura invertida

 

Podemos encontrar maloclusiones de clase III tanto en hombres como en mujeres,  tanto en niños pequeños como en adultos.

Realizar un diagnóstico temprano de este tipo de deformidad maxilofacial es de vital importancia para poder realizar el tratamiento cuando el paciente es muy joven y está en crecimiento, y de esta forma solucionar el problema antes de que finalice el desarrollo óseo.

Cuando no se ha realizado un diagnóstico y tratamiento en edad infantil temprana, el paciente crecerá y consolidará las estructuras del esqueleto maxilofacial perpetuando el problema o deformidad ósea para siempre. Una vez finalizado el crecimiento adolescente ya no será posible el tratamiento ortopédico (modificación de los huesos en edades de crecimiento). En estos casos de maloclusión de clase III en adultos que han finalizado su etapa de crecimiento, el tratamiento debe ser mediante la combinación de tratamiento de ortodoncia y realización de una cirugía ortognática para mover los huesos y colocarlos en su posición correcta.

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